LLUEVE A GUSTO DE UNOS
Aplastamiento de las gotas
Yo no sé, mira, es terrible como llueve. Llueve todo el tiempo, afuera tupido y gris, aquí contra el balcón con goterones cuajados y duros, que hacen plaf y se aplastan como bofetadas uno detrás de otro qué hastío. Ahora aparece una gotita en lo alto de la ventana; se queda temblequeando contra el cielo que la triza en mil brillos apagados, va creciendo y se tambalea, y va a caer y no se cae, todavía no se cae. Está prendida con todas las uñas, no quiere caerse y se la ve que se agarra con los dientes mientras le crece la barriga; ya es una gotaza que cuelga majestuosa, y de pronto zup, ahí va, plaf, deshecha, nada, una viscosidad en el mármol.
Pero las hay que se suicidan y se entregan en seguida, brotan en el marco y ahí mismo se tiran; me parece ver la vibración del salto, sus piernitas desprendiéndose y el grito que las emborracha en esa nada del caer y aniquilarse. Tristes gotas, redondas inocentes gotas. Adiós gotas, adiós.
Julio Cortázar, Historias de cronopios y de famas
3 comentarios:
Este suicidio masivo de la lluvia contra las ventanas es simplemente SUBLIMEEEE. La próxima vez que llueva, prestaré más atención a los posibles gritos que peguen antes de tirarse al vacío.
Excelente blog! Abrazo
Un suicidio masivo y poético de la lluvia, una lluvia que ha cubierto los cielos de gris en unos días que llueve tanto por fuera como por dentro.
Gran llibre, Shish.
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